Sin embargo, algo salió mal y el arma se disparó, lo que produjo un daño considerable en una zona delicada: la bala quedó alojada en su pierna izquierda, de donde los médicos tuvieron que sustraerla.
Después de la operación los médicos dieron aviso a la Policía de Río Negro y a la fiscalía de turno, pero las autoridades decidieron no iniciar una investigación porque se trató de un accidente.
Lo que es más, ni siquiera se confirmó que el paciente tuviese autorización para tener un arma, pero no se profundizará en el tema.



























































