Una de las vecinas expresó su malestar por la oscuridad total que reina en el sector durante las noches. Según relató, la falta de alumbrado público convierte a la zona en un lugar peligroso.
“No hay nada de iluminación. Lo único que prendemos son esos dos foquitos de casa, pero el resto es una oscuridad inmensa”, señaló con preocupación.
A esto se suma la proliferación de maleza y “bichos” debido al descuido del terreno, lo que genera un ambiente insalubre para las familias que residen allí.
El problema más crítico surge con las precipitaciones. Debido al desnivel del terreno, el agua que baja de otros barrios se estanca en la zona de la defensa. Los vecinos explicaron que el agua “pecha” contra los muros de las viviendas al no tener una salida fluida hacia los canales o zanjas.
Un vecino de avanzada edad detalló cómo el agua estancada se convierte en un foco de infección donde incluso los niños suelen bañarse, ignorando los riesgos de salud. Además, advirtió sobre la necesidad de realizar movimientos de tierra y nivelación:
“El agua viene del barrio, de esa zanja, y se vuelve para atrás porque está cuesta abajo. Habría que echar unas tres camionadas de tierra para que el agua no se estanque contra las casas”, sugirió el vecino.
La preocupación no es infundada. Los residentes recordaron que hace unos 10 o 13 años sufrieron inundaciones graves que causaron daños estructurales en varias viviendas. En aquella oportunidad, el agua socavó cimientos y rompió paredes, una pesadilla que los vecinos temen que se repita si no se realizan las obras de mantenimiento y nivelación necesarias de manera urgente.
Los vecinos esperan que las autoridades locales tomen nota de estos reclamos y brinden una solución definitiva antes de la llegada de la próxima temporada de lluvias.



























































