Vecinos del Barrio Rieles han manifestado su profunda preocupación y malestar ante lo que describen como un estado de “abandono” crónico por parte del municipio. Las principales quejas apuntan a fallas estructurales en el servicio de agua, las cuales generan serias complicaciones en el día a día de los habitantes del sector.

Martín Agüero, vecino damnificado, conversó con este medio y expuso la frustración que embarga a la comunidad debido a problemas que persisten desde hace años.

Roturas de caños e inundaciones domiciliarias
El testimonio de Agüero pone en evidencia una situación crítica vinculada a la red de distribución de agua potable. Según relató, la rotura de un caño genera constantes desbordes que afectan de manera directa a su propiedad:

“Yo tengo un problema con estas humedades por la rotura de un caño. Se me va para mi casa… Como usted verá, es mucha la humedad y me trae consecuencias”.

El vecino explicó que, si bien cuadrillas de operarios municipales se han presentado en el lugar en un par de ocasiones para realizar reparaciones, estas soluciones han resultado ser meros “retorques” provisorios. “Vienen, le pegan un retoque, pero queda siempre la pérdida. En la noche, cuando la presión de agua sube, se me va toda la crecida para mi casa”, lamentó.

“Esto no es una guerra política, es una realidad”
Ante el temor de que su reclamo sea malinterpretado, Agüero fue tajante al despegar su descargo de cualquier tinte partidario: “Quiero aclarar que esto no es una guerra política; esto es una realidad de lo que estoy padeciendo yo como vecino”.

Asimismo, delimitó la zona que se encuentra más afectada por la falta de presencia institucional, señalando que los inconvenientes se profundizan desde la calle Pelagio B. Luna hacia el sector conocido como “El Tata”.

Martín concluyó con un fuerte llamado de atención a los funcionarios locales, reclamando la falta de visitas técnicas para relevar las necesidades del barrio: “Las autoridades no se preocupan en venir a tomar nota en este sector. Somos siempre descuidados, como si fuésemos personas millonarias que no nos tienen en cuenta. Llevo muchos años viviendo acá, desde niño, y no hay preocupación para hacer las cosas como corresponde”.