Polonia, Lituania y Letonia -tres países que forman parte de la UE- aseguran que en los últimos meses aumentó sustancialmente la cantidad de personas provenientes de Medio Oriente y otros puntos de Asia que intentan llegar esos países desde Bielorrusia.
“Hago un llamamiento a los estados miembros para que aprueben de una vez el régimen ampliado de sanciones contra las autoridades bielorrusas responsables de este ataque híbrido”, dijo este lunes la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen.
¿Qué hay detrás de esta nueva escalada?
Desde hace meses la UE viene acusando al presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, de facilitar la afluencia de migrantes hacia las fronteras del bloque europeo en represalia por las sanciones económicas que le impusieron junto con Estados Unidos y Canadá por la represión a manifestaciones prodemocracia y la persecución a los líderes de la oposición.
Del otro lado, el gobierno de Lukashenko rechaza la acusación y advierte que la UE viola los derechos de quienes buscan refugio.
En tanto el gobierno polaco también está en el ojo de la tormenta por el trato que da a los migrantes y refugiados en su frontera. Las condiciones de vida a la que son condenados en la frontera son denigrantes y se teme que con la llegada del invierno muchos de ellos, en especial lo niños no soporten las temperaturas bajo cero.
Al ser expulsados masivamente de Polonia, y con Bielorrusia rechazando su reingreso, los migrantes se encuentran varados y en los fríos bosques polacos. Varios de ellos murieron de hipotermia.



























































