Los audios difundidos desde el centro de control de Atocha muestran que el controlador ordenó al maquinista del AVE de Renfe que reanudara su recorrido “con marcha normal”, pese a que había otro tren detenido unos 25 kilómetros más adelante. Cinco minutos después de que la maquinista del Iryo advirtiera que no podía avanzar, se produjo el choque en Toledo.

Según la reconstrucción de las comunicaciones, a las 8.36 el controlador indicó a la maquinista del AVE (tren 2080) que desconectara y volviera a conectar el sistema LZB y reanudara la circulación “al amparo del BSL con marcha normal”. La conductora pidió confirmación: “¿Con marcha normal?”. La respuesta fue afirmativa: “Sí”.

El protocolo exigía en esas circunstancias circular “a vista”, con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora, y comprobar previamente que el tren precedente se hubiera alejado más de 30 kilómetros. Según la reconstrucción de las comunicaciones, el controlador no realizó esa verificación.

A las 8.41, la maquinista del Iryo (tren 6076) informó que había perdido la transmisión, que estaba detenida a la entrada de Urda y que no podía reanudar la circulación. El controlador le dio la misma instrucción de desconectar y reconectar el sistema y continuar “con marcha normal”.

Siete minutos después, la conductora volvió a llamar para advertir que no podía revisar el sistema LZB y que seguía detenida ante la señal de entrada. “Vale. ¿Conforme? Pues nada, en cuanto pueda. Y si tiene problema, ahora nos llama”, respondió el controlador.

En otra conversación interna, los trabajadores del centro de control mencionaron los problemas del Iryo y señalaron que avanzaba “hasta que se detenga”. Sin embargo, no modificaron las instrucciones dadas al AVE ni ordenaron que frenara.

El accidente se produjo a las 8.53, cuando el tren de Renfe, que había salido de Madrid rumbo a Sevilla menos de una hora antes, chocó contra la parte trasera del Iryo, que cubría el mismo trayecto y había partido seis minutos antes de la capital. Ambos trenes habían quedado afectados por una avería informática que, según los primeros indicios, se registró alrededor de las 8.30 en un tramo de unos 69 kilómetros y obligó a detener a unos seis servicios.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó de “errónea” la decisión de reanudar la circulación. “Es el centro de control, a través de sus operarios, el que toma la decisión de reanudar la marcha, en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables”, afirmó.

Las grabaciones también evidencian dudas iniciales del controlador y la preparación de un acta conjunta con el maquinista del AVE para dejar constancia de las instrucciones recibidas. El Gobierno sostuvo que la orden de circular con “marcha normal” contravenía el protocolo y estuvo en el origen del accidente.