La aventura comenzó temprano, a las 08:00 horas, cuando las aulas se transformaron en un cálido punto de encuentro para compartir un desayuno comunitario. Con las mochilas cargadas de expectativas y la energía propia de la infancia, los estudiantes de las divisiones A, B y C emprendieron una caminata rumbo al Complejo Turístico Municipal Dr. Carlos Saúl Menem. El operativo preventivo, custodiado de cerca por personal policial y guiado paso a paso por los docentes de aula y maestros especiales, aseguró un trayecto seguro y lleno de algarabía.

Talleres, comunidad y juego
Una vez instalados en el predio municipal, el campamento se transformó en un aula sin paredes. La mañana cobró dinamismo gracias a una nutrida posta de talleres y estaciones interactivas coordinadas por distintas áreas del Municipio: Tránsito y Transporte, Turismo, Medio Ambiente y Deportes. A ellas se sumaron el entusiasmo del Team Nenikekamen y la siempre convocante presencia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, quienes compartieron con los chicos saberes, juegos y herramientas para su día a día.

Tras el rigor de las primeras actividades y un merecido receso para un segundo desayuno o prealmuerzo, el pred volvió a poblarse de risas con nuevas propuestas recreativas. La jornada coronó su ciclo cerca del mediodía con un gran almuerzo compartido entre todos los presentes y una emotiva entrega de medallas a cargo del profesor de Educación Física, Federico Ozan, mentor y principal motor de esta iniciativa.

“Agradecemos profundamente al profesor Federico Ozan, quien año tras año sostiene esta iniciativa que moviliza a tantas personas con un único objetivo: el bienestar y la alegría de los más pequeños,” destacaron desde la organización.

Un trabajo articulado que deja huella
El éxito de la propuesta no solo se midió en sonrisas, sino en el sólido trabajo interinstitucional. Desde el Municipio ponderaron el valor de acompañar este tipo de proyectos educativos que fortalecen el tejido social y promueven hábitos saludables desde la infancia. Con la autorización formal de la Sede de Supervisión de Educación Física y la cobertura de seguros correspondiente, la sexta edición cerró sus puertas dejando una certeza: el campamento escolar no es solo un día fuera del aula, es un recuerdo que los chicos llevarán para siempre.