Por su parte, la gobernadora del estado de Guerrero, Evelyn Salgado, también condenó el asesinato. “Su pérdida enluta a toda la sociedad guerrerense y nos llena de indignación”, señaló.
Chilpancingo es escenario desde hace años ya de sangrientas disputas territoriales entre dos grupos del crimen organizado, Los Ardillos y los Tlacos. Guerrero también se convirtió en uno de los estados más mortíferos para los aspirantes a cargos públicos y aquellos ya electos, así como para los periodistas. Hasta el momento, al menos seis candidatos fueron asesinados en Guerrero en la violencia previa a las elecciones del 2 de junio en el país.
Una alcaldesa previa fue captada en video mientras aparentemente sostenía una reunión con líderes de uno de los grupos delictivos en un restaurante. Más adelante fue expulsada del partido.
En julio de 2023, funcionarios federales señalaron que una manifestación en la que participaron cientos de personas ese mes en Chilpancingo había sido organizada por Los Ardillos a fin de obtener la liberación de dos de los líderes de la organización que habían sido detenidos por posesión de drogas y armas.
Los manifestantes bloquearon la circulación en la ruta que va de Ciudad de México al puerto de Acapulco durante dos días, se enfrentaron a las fuerzas de seguridad y robaron un vehículo policial blindado que utilizaron para embestir contra las puertas de la legislatura del estado.
Los manifestantes secuestraron a diez miembros de la policía estatal y de la Guardia Nacional, así como a tres funcionarios estatales y federales, y los mantuvieron como rehenes hasta que se cumplieron sus demandas.
Más de 450 mil personas fueron asesinadas y decenas de miles desaparecieron en México desde que el Gobierno desplegó al ejército para combatir el narcotráfico en 2006.






























































