Romina Sicoli, esposa de Christian Zárate, declaró este miércoles en el juicio contra Aníbal Lotocki por la muerte de su marido y, entre lágrimas, relató cómo fueron los días previos y posteriores a la cirugía estética que terminó con la vida del empresario.
Durante su testimonio, cuestionó la atención médica que recibió su esposo y apuntó directamente contra el cirujano: “Lo que hizo el asesino de Lotocki lo podrían haber frenado”.
Sicoli contó que Zárate no tenía, según ella, hábitos que pudieran hacer pensar en un deterioro de su estado de salud. “Cristian no tomaba alcohol, no se drogaba, no tomaba medicación, no comía en exceso”, declaró. También explicó que su marido comenzó a consultar por una cuestión relacionada con su imagen corporal, aunque ella no consideraba necesaria una intervención.
“Cristian fue a entrevistarse con Lotocki porque se veía gordo, yo no creía que fuera así”, sostuvo. Según relató, la pareja tenía un gimnasio en sus dos casas, en Luján y San Justo, y ambos lo utilizaban. Por eso, cuando Zárate le contó que iba a consultar con el cirujano, pensó inicialmente que se trataba de una broma.
Después de la consulta, según Sicoli, su marido no le contó la verdadera dimensión de la intervención que tenía previsto realizarse. “Cristian me dijo que se iba a operar una hernia”, aseguró. También mencionó que Zárate le había hablado de una intervención en el rostro, pero que posteriormente le explicó que iba a hacerse “otra cosa”.
La mujer dijo que nunca había percibido en su marido una preocupación por distintas partes de su cuerpo que pudiera llevarla a imaginar una cirugía estética de mayor alcance. “Cuando me hablaba de su hernia, era solo su hernia. Nunca se agarró otras partes del cuerpo como para entrever una inseguridad. Operarse otros lados. Nunca me lo mencionó, no”, afirmó.
En particular, sostuvo que jamás hubiera imaginado que Zárate aceptaría una operación de glúteos. “Conociéndolo, nunca hubiera accedido a una operación de glúteos”, declaró.
Sicoli también se refirió al pago de la intervención. Según explicó, Zárate había entregado una seña en la calle Florida y se presentó un recibo “en negro”. El resto del dinero, unos 4500 (dólares), debía abonarse el día de la operación. La mujer señaló que no encontró ese comprobante entre las pertenencias de su marido y que las cosas personales fueron retiradas por ella de la Policía.
Uno de los momentos más conmovedores de la declaración ocurrió cuando Sicoli recordó que, antes de la cirugía, a Zárate le habían indicado una medicación relacionada con la diabetes. “No sé por qué no se lo dio un endocrinólogo y sí un cirujano, o la persona que trate la diabetes”, planteó entre lágrimas.
La mujer también recordó el momento en que su marido ingresó para la intervención, el 15 de abril de 2021. Llevaba un bolso de cuero, dos pijamas, zapatillas y chanclas blancas, un neceser con elementos personales, perfume y su teléfono celular, que Sicoli entregó posteriormente a la Justicia.
Ese día, Pablo, un amigo de la infancia de Zárate, lo acompañó. Sicoli explicó que ella había decidido no ir porque no estaba de acuerdo con la operación. “Entendí que era mejor que vaya con un hombre para que pudiera levantarlo”, sostuvo. Y agregó: “No se podían hacer estas operaciones, era un disparate”.
Según su relato, después de la intervención comenzó lo que describió como “este horror”. Aseguró que Zárate fue abierto dos veces y cuestionó las condiciones del lugar donde se realizó el procedimiento. “Ningún médico hizo nada, lo abrieron dos veces en un lugar que no estaba habilitado, no entraba ni una camilla en el ascensor”, afirmó.
Sicoli sostuvo que, de acuerdo con lo que pudo reconstruir, su marido perdió mucha sangre y pasó frío y dolor durante la noche. También aseguró que los medicamentos no lograban aliviarlo. En ese contexto, apuntó contra quienes estaban a cargo de su atención y cuestionó que no se hubiera actuado antes frente al deterioro del paciente.
“Vio todo el tiempo que tenía frío y que se sentía mal, y que perdía sangre”, sostuvo en referencia a Lotocki. Luego insistió: “Lo que hizo el asesino de Lotocki lo podrían haber frenado”.
El recuerdo de la muerte y del retiro del cuerpo también generó un fuerte impacto en la declaración. Sicoli contó que tuvo que ir sola a buscar a Zárate a la morgue y que, por las restricciones vinculadas al Covid, le pidieron que no abriera la bolsa ni tocara el cuerpo.
Su hijo, recordó, tenía 16 años en ese momento. “No podía creer todo lo que estaba viendo, que esté abierto de esa manera. No lo podíamos vestir”, relató.
En el tramo final de su testimonio, Sicoli pidió al tribunal una respuesta judicial que permita esclarecer lo ocurrido y cuestionó las explicaciones que, según dijo, se dieron sobre el estado de salud de su marido. “No pido que pidan disculpas, no me interesa eso, pero no era necesario decir cosas que no eran”, afirmó. En particular, negó que Zárate tuviera problemas de cirrosis.
“Les pido a ustedes —tribunal— que hagan algo, que sea esclarecedor”, reclamó. Y apuntó contra decisiones judiciales anteriores: “A los jueces anteriores se les escapó y mató a Cristian”.
Por último, pidió una condena que, según consideró, impida que Lotocki vuelva a ejercer en sociedad. “Les pido que, por favor, tengan una condena ejemplificadora, porque este hombre no puede estar en sociedad”, sostuvo.
El juicio se lleva adelante ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 17 de la Ciudad de Buenos Aires. Lotocki está acusado por el homicidio simple con dolo eventual de Zárate, quien murió después de una cirugía estética realizada en abril de 2021.
Además del cirujano, están imputados los médicos Daniel Enrique Zambrano García, Polansky Peláez Hoyos, Santiago Luis Olguín y Silvia Mabel Fernández, además de Andrea Isabel Torelli. Florencia Marina Krzeczek enfrenta una acusación por presunto encubrimiento agravado.
Antes de los testimonios, durante la segunda audiencia del debate, declararon tres de los imputados. Los médicos se despegaron de las decisiones vinculadas con el postoperatorio y señalaron que Lotocki era quien estaba a cargo de la intervención. En la primera jornada, en tanto, Lotocki se negó a declarar.
La acusación sostiene que Zárate fue sometido a una lipoescultura y una dermolipectomía y que posteriormente sufrió complicaciones que derivaron en su muerte. El fiscal Pablo Rechini señaló, entre otros puntos, que Lotocki no habría intervenido ante la descompensación del paciente y que habría alterado el parte quirúrgico después del fallecimiento.



























































