“Un acuerdo político interno de Venezuela es el mejor camino de paz. Depende sólo de los venezolanos. De nuestra parte, las poblaciones fronterizas pueden sentirse tranquilas. Las fronteras seguirán abiertas para mejorar la prosperidad común de nuestros pueblos”, convino el mandatario teniendo en cuenta el alto índice de ciudadanos de Venezuela que migró a Colombia en las últimas décadas.
Desde Brasilia, el presidente Lula da Silva fue menos conciliador y pidió la realización de unas nuevas elecciones en Venezuela por entender que se produjo un fraude en las del 28 de julio pasado, cuando Nicolás Maduro fue proclamado ganador con el 56% de los votos mientras la oposición aseguraba que su candidato, Edmundo González Urrutia, había sido el vencedor.
Se suponía que para estas fechas el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela tenía que mostrar públicamente las actas de los comicios mesa por mesa, pero eso todavía no pasó, según dijeron, porque su sistema fue blanco de un “ataque ciberterrorista”.
Lula da Silva consideró que Nicolás Maduro “sabe que le debe al mundo una explicación”, y como él presionan los gobiernos de Argentina, Estados Unidos y de países de la Unión Europea.




























































