Desde que compró Twitter, ahora X, la marca no dejó de estar en el centro de las críticas, primero por el intento de la privatización de la red social, los límites en las visualizaciones de tuits por problemas con los servidores y el desmantelamiento del equipo que trabajaba en la empresa.
Desde que Elon Musk está al frente de la compañía el valor bursátil se desplomó drásticamente. De hecho, con gigantes como Meta oliendo sangre, ya están buscando competir contra X con Threads, el servicio ligado a Instagram que todavía, por cuestiones de privacidad, todavía no ha llegado a Europa.




























































