En el mensaje fechado el 23 de agosto los gobiernos de los países mencionados reiteraron su rechazo a los resultados de las últimas elecciones en Venezuela, que dieron como ganador por tercera vez a Nicolás Maduro, quien durante su campaña había advertido a la ciudadanía sobre un posible “baño de sangre” si no triunfaba en las urnas.
“Nuestros países ya habían manifestado el desconocimiento de la validez de la declaración del CNE, luego de que se impidió el acceso a los representantes de la oposición al conteo oficial, la no publicación de las actas y la posterior negativa a realizar una auditoría imparcial e independiente de todas ellas“, agregaron.
Alertados por la “falta de independencia e imparcialidad de ambas instituciones“, en referencia al CNE y al TSJ de Venezuela, los gobiernos de Javier Milei, Joe Biden, Luis Lacalle Pou, Gabriel Boric y compañía insistieron en que “sólo una auditoría imparcial e independiente de los votos, que evalúe todas las actas, permitirá garantizar el respeto a la voluntad popular soberana y la democracia en Venezuela“.




























































