Barrantes Mancini explicó que los médicos todavía no cobraron las prestaciones de agosto, que debieron pagarse en noviembre. “Queremos cobrar agosto. Ya terminó noviembre, empezó diciembre y no hemos recibido nada”, remarcó. Señaló que la situación afecta a unas veinte personas que sostienen internaciones, cirugías, partos y terapias en las dos clínicas privadas de la ciudad.
El profesional fue directo al describir el impacto que genera este atraso: “Las clínicas necesitan reponer insumos, nosotros también. Es un cuello de botella y terminamos cobrando de a cuenta gotas”. Además, aclaró que deben afrontar sueldos, aportes, compras a droguerías y gastos operativos mientras el dinero no llega: “A los treinta días no pagás la luz y te la cortan. Nosotros seguimos trabajando igual, pero ya estamos agotados”.
El médico aseguró que no hubo comunicación con autoridades provinciales. “Nosotros no tenemos que estar pidiendo hablar con nadie. Son las autoridades de APOS o del Gobierno las que deberían explicarnos por qué se atrasan los pagos y qué van a liberar”, sostuvo. Recordó que el convenio establece un plazo máximo de sesenta días para cancelar las prestaciones, algo que “hace meses no se cumple”.
Barrantes Mancini adelantó que, si esta semana no hay respuestas, evaluarán suspender las atenciones a APOS: “No queremos conflicto, queremos cobrar lo que trabajamos. Nada más”.
La situación mantiene en alerta al sector y podría derivar en la interrupción de servicios esenciales si no se normalizan los pagos.



























































