A simple vista, al comparar ambas postales, da la impresión de que el tiempo se hubiese detenido en el cauce del canal. Sin embargo, lo único que ha cambiado es la fecha en el calendario y la paciencia de los vecinos. La primera imagen, capturada el pasado 24 de septiembre, muestra el despliegue inicial, las autoridades posando y las promesas rimbombantes sobre las obras de prevención ante la inminente llegada del fenómeno climático de “El Niño”. La segunda imagen, tomada hoy 2 de noviembre, expone la cruda y terca realidad: la misma maquinaria pesada sigue exactamente en el mismo lugar, convertida en un mudo testigo de la inacción estatal.

En el medio de este paréntesis de desidia, el clima no avisó: este fin de semana, Chepes sufrió el impacto de 70 milímetros de precipitaciones, dejando al descubierto la absoluta vulnerabilidad de los barrios. Lo que se suponía que iba a ser un plan integral de limpieza y encauce para evitar que las familias queden anegadas terminó siendo, una vez más, un montaje publicitario sin ejecución real.

Promesas en septiembre, abandono en noviembre
Semanas atrás, el municipio del departamento Rosario Vera Peñaloza anunció con bombos y platillos los trabajos preventivos para mitigar las consecuencias de las intensas lluvias pronosticadas para la región. Las autoridades caminaron la zona, marcaron el terreno y prometieron soluciones estructurales. No obstante, las fotografías no mienten: la única protagonista de este operativo ha sido una excavadora abandonada en medio del monte y el barro, recordatorio físico de que las obras nunca se concretaron.

Los vecinos de los barrios periféricos y zonas aledañas al canal caminan hoy por la cornisa de la incertidumbre. Tras los 70 milímetros caídos el fin de semana, el pronóstico meteorológico advierte que se avecinan nuevas tormentas con un caudal hídrico aún mayor.

El temor de los vecinos ante la inminencia de más tormentas
“Anunciaron obras que nunca hicieron; nos dejaron a la buena de Dios”, relatan con indignación los habitantes del sector, quienes ven cómo el agua amenaza con ingresar a sus hogares ante cada alerta del Servicio Meteorológico. La falta de respuestas y la desidia operativa por parte de la gestión municipal de Rosario Vera Peñaloza generan un clima de profundo malestar y temor social.

La inacción ya no es solo una falta administrativa, sino un peligro latente para la integridad y los bienes de la comunidad. Con los canales obstruidos por la falta de mantenimiento, la próxima tormenta no encontrará defensas. En Chepes, las promesas se evaporan, la maquinaria se oxida y los vecinos quedan, una vez más, a merced de su propia suerte.