En primer lugar es válido remarcar que no hubo ningún anuncio oficial al respecto, por el contrario las autoridades departamentales prefirieron mantener un silencio total al respecto, no hablando cuando se planteó el tema y mucho menos lo hicieron ahora.

La vivienda le fue adjudicada a un familiar directo de un funcionario municipal, pero al no haberse dado a conocer públicamente el nombre por parte de quienes le corresponde hacerlo el mismo no se puede aún socializar a través de los medios de comunicación. En el caso de quienes en la víspera ya tomaron posesión del inmueble, también es necesario expresar que se trata de una familia humilde, que también estaban padeciendo una necesidad habitacional.

Precisamente es en el punto anterior donde se plantea el mayor interrogante, ya que si estaban con una problemática de vivienda porque no se les entregó públicamente en el acto donde participó le gobernador, ya que hubo casos donde hubo numerosos cuestionamientos, pero en esta situación seguramente hubiesen sido casi nulos los planteamientos.

Estaba desde un primer momento destinada a esta familia la casa, o se debió modificar sobre la marcha al adjudicatario tras conocerse que la misma no había sido entregada y permanecía desocupada. Si bien la familia que actualmente ya se encuentra ocupando el lugar tendría necesidades reales, esto no quita el “manoseo” con el cuál se ha llevado adelante el proceso de adjudicación por los funcionarios departamentales, indicando “a dedo” a quién si, y a quién no se le debía entregar.

A veces tirar la piedra para arriba puede significar que la misma te pueda caer en los dientes, y es lo que está sucediendo con el actual gobierno departamental, se criticó le manejo de la anterior gestión y actualmente su accionar no dista mucho, en algunos casos lo supera, de lo que tanto se juzgó hace unos años.

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