El jefe de la Policía de La Rioja, René Molina, confirmó que se encuentra en marcha un proceso de reorganización de la Alcaidía provincial, mediante el cual el Servicio Penitenciario asumirá progresivamente la responsabilidad sobre las personas detenidas por causas penales.

En diálogo con Fénix, explicó que la decisión fue analizada junto al Ministerio de Seguridad y las autoridades del Servicio Penitenciario, con el objetivo de reorganizar las funciones de ambas instituciones y optimizar los recursos humanos disponibles.

Molina recordó que la Alcaidía comenzó a funcionar en 2002 y que, desde entonces, estuvo bajo responsabilidad de la Policía provincial.

“Nuestro personal policial ha demostrado y ha quedado probado su capacidad para el manejo durante más de 24 años”, expresó.

Sin embargo, explicó que la situación actual requiere una distribución diferente de responsabilidades, especialmente por la cantidad de personas alojadas mientras atraviesan procesos judiciales.

Según detalló, el nuevo esquema contempla que el Servicio Penitenciario se encargue de la custodia de los detenidos penales, mientras que la Policía mantendrá bajo su responsabilidad a quienes se encuentren privados de libertad por infracciones contravencionales.

“Estamos en un proceso de transición”, confirmó Molina.

En ese marco, aclaró que la Alcaidía no dejará de funcionar ni será transferida en su totalidad, sino que contará con sectores diferenciados para cada población.

“Va a seguir funcionando de manera híbrida, digamos, o sea, vamos a sectorizar los detenidos contravencionales”, explicó.

El jefe policial señaló que esta separación resulta necesaria porque las comisarías no cuentan actualmente con calabozos para alojar contraventores y no está previsto volver a utilizar esas dependencias para ese fin.

Por otra parte, indicó que los efectivos policiales que actualmente trabajan en la Alcaidía serán redistribuidos para reforzar otras áreas.

Entre los destinos previstos mencionó Asuntos Juveniles, donde los agentes podrán aprovechar la experiencia adquirida en la custodia de personas privadas de libertad.

Molina también explicó que mantuvo una reunión con el personal para comunicar los cambios y brindar tranquilidad respecto de su situación laboral.

En cuanto al personal penitenciario, señaló que la incorporación de nuevos agentes permitirá avanzar con el traspaso de responsabilidades y garantizar la continuidad del funcionamiento del establecimiento.

No obstante, aclaró que el proceso todavía requiere capacitación, coordinación y conocimiento de los procedimientos internos, entre ellos el traslado de detenidos a audiencias judiciales, las condiciones de alojamiento y los mecanismos de custodia.

Una vez completada esa etapa, se deberá formalizar la nueva distribución de funciones mediante el instrumento legal correspondiente.

“Vamos a buscar el instrumento legal para que eso ya le quede la facultad exclusiva a la dirección del Servicio Penitenciario con su gente, el cuidado de los detenidos penales”, afirmó.

De esta manera, la Alcaidía continuará funcionando bajo un esquema de responsabilidades compartidas, con el Servicio Penitenciario a cargo de los detenidos penales y la Policía provincial responsable de los contraventores.