Natalia Ocampo, una de las hijas de Beto Ocampo, el hombre que apareció muerto en Villa Castelli, dialogó este jueves, donde reafirmó la denuncia por tortura contra la policía de capital.

La mujer, junto a su esposo y dos hijos, estuvieron varios días detenidos por un supuesto falso testimonio, mientras se investigaba la desaparición del hombre, con quien convivían en la misma vivienda.

Natalia apuntó contra la policía de capital y acusó a los efectivos policiales de torturas físicas y psicológicas. “Mi hijo se desmayó dos veces por las torturas de los policías. Casi me entregan dos cuerpos”, remarcó.

La mujer aseguró que “nunca hubo contradicciones en las declaraciones nuestras”, y por ello apuntó contra la jueza subrogante de Chilecito, Virginia Illanes, de quien dijo que “solo le gusta la fama y las fotos”. “Siempre estuvimos dispuestos a colaborar y solo recibimos aprietes y presiones. La hago responsable a ella de todo lo que vivimos”, enfatizó.

Natalia contó que a su hijo, “primero lo torturaron psicológicamente, porque le decían que entregue el cuerpo y que había matado a su abuelo. También le decían que culpe a mi marido, y que lo iban a matar y lo iban a tirar por ahí”. “Además le ponían una bolsa en la cabeza para que se desmayara. Le pegaban trompadas en la cara y se le sentaban sobre la espalda”, detalló.

La hija del hombre que apareció muerto, apuntó contra todas las autoridades gubernamentales, al denunciar que “ninguna autoridad se acercó a nosotros”.

Sobre los dichos del fiscal, que no hay pruebas de la tortura, la mujer respondió que “los policías no dejaron marcas porque ellos saben cómo torturar”, pero aseguró que “mis hijos y yo podemos identificarlos”, resaltando que los policías que los torturaron, son de la DDI de capital.

“Me pedían que hable y no me dieron ni agua, ni me dejaban ir al baño”, agregó sobre el trato recibido y subrayó que “pido justicia por mi padre y por lo que les hicieron a mis hijos”.

“Todos son cómplices. Hasta sufrimos la condena social”, sostuvo la denunciante, y concluyó expresando que “pido justicia por mi padre y por lo que nos hicieron a nosotros, el daño que nos hicieron es irreparable”.

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