Para determinar este dato los investigadores revisaron las células extraídas de 58 hisopados en nariz y garganta de personas sanas e infectadas por el SARS-CoV-2, e intentaron ahondar en el porqué de “la posibilidad de limitar la patología viral a la nasofaringe”.
Según reprodujo el sitio Intramed.net, “aún no se comprende completamente qué células ataca principalmente el SARS-CoV-2 y cómo la infección influye en el epitelio respiratorio”, pero los científicos del Hospital de Niños de Boston, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y el Centro Médico de la Universidad de Mississippi observaron “la expansión de la repoblación de células secretoras, pérdida de células ciliadas y epiteliales a través de la expansión deuterosomal“.
En los casos leves de Covid-19 se activaron los genes de las células epiteliales que eran antivirales o sensibles al interferón (que impide la propagación de un virus en el cuerpo) mientras que en los graves esas mismas respuestas inmunes estaban “silenciadas a pesar de cargas virales equivalentes”.
“Nuestro estudio define las respuestas protectoras y perjudiciales al SARS-CoV-2, los objetivos virales directos de la infección, y sugiere que la inmunidad antiviral epitelial nasal fallida puede subyacer y preceder al COVID-19 grave”, explicaron los autores.
“Todas las personas con Covid-19 grave tuvieron al principio una ausencia temporal de la reacción a estímulos de respuesta del interferón en sus células epiteliales y nunca pudieron aumentar una defensa”, explicó uno de los investigadores del estudio, José Ordovás Montañés, médico del Hospital de Niños de Boston.





























































