En esa línea, “al quedar todos los cobros y pagos grabados en las cuentas bancarias, nadie puede ocultar las operaciones que realiza”, por lo que se combatirán “las ventas sin pago de impuestos” y “el empleo “marginal” sin pago de leyes laborales”.
De modo que eso permite “aumentar la recaudación sin nuevos tributos y obtener superávit fiscal” y “reducir los impuestos actuales”.
En términos fiscales, “tener todo el dinero circulante en cuentas bancarias, permite duplicar la capacidad crediticia y lograr que las entidades financieras remuneren los depósitos a plazo fijo con una tasa de interés equivalente a la inflación más un porcentaje y presten a tasas de interés menores a la inflación”.




























































