Así fue como una jueza de Familia subrogante excluyó a EAJ de la paternidad biológica y de los deberes que conlleva, pero no le reconoció el daño extrapatrimonial (es decir, moral) y el consiguiente pago de $ 20.000 que pedía en concepto de indemnización por el dolor sufrido.
El reclamo tampoco obtuvo el aval en segunda instancia porque los jueces de la Cámara entendieron que la madre había planteado sus dudas sobre la paternidad de su pareja antes de anotarla en el Registro Civil, por lo que el hombre recurrió al Supremo Tribunal.
Durante la revisión del caso se tuvo en cuenta el derecho de la menor a conocer su verdadera identidad, que incluye saber quiénes son sus progenitores.




























































