El gobierno de la mandataria laborista confinó el 17 de agosto pasado a los más de cinco millones de habitantes de todo el país tras detectarse un caso de transmisión comunitaria. Dos semanas después, decretó el relajamiento de la medida, con excepción de Auckland, la ciudad más poblada.
“Sé que todos nos sentimos alentados de que nuestro número sea más bajo de lo que hemos visto en los últimos días y sé que todos estamos dispuestos a que esa tendencia se mantenga”, dijo por entonces Ardern en una conferencia de prensa. “El trabajo aún no está terminado y tenemos que seguir adelante”, agregó.
Los nuevos casos en el brote han declinado constantemente desde un pico de más de 80 diarios. Hasta ahora Nueva Zelanda se ha librado de lo peor de la pandemia y sólo ha reportado 27 fallecimientos por coronavirus desde que comenzó.




























































