Ante esta situación, el magistrado mencionado consideró que el episodio se dio en el “marco de violencia y sumisión tanto física como emocional” en el que ella vivía, “del que Salinas era responsable”. Además, señaló que la agresión del hombre hacia su pareja el día del homicidio “se enmarca en un accionar ilegítimo, que además resultaba ser una conducta repetitiva” de su parte, y que la imputada no tuvo intención de matarlo, sino que se defendió con un cuchillo que tuvo a disposición en el momento.
Al momento del hecho, la joven había sido detenida e imputada bajo el delito de “homicidio agravado por el vínculo” y, tras ser indagada, aseguró que su pareja le había pegado “tres piñas en la cabeza” mientras ella “tenía el bebé a upa”.
“Yo lo empujo y le digo que no me pegue más. Se acerca para volver a pegarme y manoteo lo primero que tenía cerca. Él se me abalanza y ahí yo con la mano que tengo libre atino a querer asustarlo. Nunca quise quise lastimarlo“, apuntó la mujer en aquel momento.
En este sentido, la imputada había contado, también, que hacía tiempo era víctima de violencia de género, y que una serie de golpes que tenía en una pierna eran de la semana anterior al homicidio, cuando él le pegó una piña y la tiró al suelo.
Por su parte, una tía de la imputada que vive en una casa ubicada sobre el mismo lote que su sobrina declaró que el hombre ejercía “violencia verbal sobre ella y la denigraba constantemente”, que “la degradaba como mujer” y que le “arrojaba platos”.
“Ella me decía que le dolía la muela, y yo le daba ibuprofeno, pero después me daba cuenta que era porque él le pegaba. Una vez me pareció que le vi algo en el cuello, pero como era invierno y ella se ponía bufandas, siempre con el bebé aúpa. Un día llegó y le dijo ´dale, mové, mové, hacé la comida y después hablamos´. Después le decía que era una puta mugrienta, yo lo escuchaba desde mi casa”, acotó la familiar de la joven.
En tanto, el juez que finalmente sobreseyó a la procesada señaló que la mujer “tenía buenas razones para temer que ese acto de agresión se repitiera o que el desenlace del mismo fuera aún mas grave para su persona y para la de su hijo, a quien sostenía en brazos al momento del hecho”, y subrayó que “de ello se deriva la inminente necesidad de defenderse de ese ataque con lo que pudiera en ese momento”.




























































