Emmanuel Macron debió esquivar una lluvia de tomatazos en su primera aparición pública luego de haber sido reelecto presidente de Francia.
El presidente recorría los puestos del mercado San Cristóbal de Cergy-Pontoise, a unos 25 kilómetros de París, que se encontraba lleno de gente para conversar con los ciudadanos y discutir con ellos cuestiones políticas y medioambientales.
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Si bien estaba rodeado por su custodia y la prensa, que pugnaba por sacarle algún comentario, de repente comenzaron a lloverle tomates cherry al mandatario y su comitiva.
Inmediatamente el servicio de seguridad lo cubrió con un gran paraguas negro, tras lo cual continuó la visita.
Más tarde Macron dio su testimonio, donde indicó que estaba visitando el suburbio de Cergy, que cuenta con una población de 65 mil personas, como parte de su compromiso de escuchar a todos los habitantes de Francia, independientemente de a quien hubieran votado.
Sin embargo, no hizo alusiones a la lluvia de tomates.
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en Clergy el 48% de los votos fueron para el candidato de izquierda, Jean-Luc Mélenchon.



























































