Y agregó: “Ocurrieron múltiples episodios de emesis (vómitos) y dolor abdominal. Luego tuvo escalofríos, debilidad generalizada y un empeoramiento progresivo con fuertes dolores musculares, dificultad para respirar, jaquecas, rigidez en el cuello y visión borrosa”. Además, alcanzó una temperatura máxima de 40,5° y, al poco tiempo, desarrolló una extraña “erupción púrpura” que se extendió por todo el cuerpo.
Después de una serie de análisis los médicos le diagnosticaron una infección bacteriana llamada Neisseria meningitidis, que le provocó una septicemia meningocócica con falla hepática. Al revisar su historial médico se dieron cuenta que el paciente no contaba con las dosis de refuerzo de la vacuna contra la meningitis.
Ante este grave cuadro, para salvarle la vida, los profesionales debieron amputarle sus extremidades y con el paso del tiempo tuvo una “recuperación relativamente buena”.




























































