La reacción de Otero no fue la esperada: “Cuando llegué dije, no me va a poder dejar con esto y él me dijo no sé que te hiciste pero ya está. Yo muy dolorida, ni siquiera me podía sentar”.
“Y después fueron pasando los muñecos y hubo uno que me pidió que me lo sacara y como yo me llamo María, me borré el no”, cerró.




























































