Desde la organización de los Premio Nobel explicaron que “este antiguo flujo de genes a los humanos actuales tiene relevancia fisiológica hoy en día, por ejemplo, afectando la forma en que nuestro sistema inmunológico reacciona a las infecciones”. La investigación fundamental de Pääbo dio lugar a una disciplina científica completamente nueva: la paleogenómica.
“Al revelar las diferencias genéticas que distinguen a todos los humanos vivos de los homínidos extintos, sus descubrimientos proporcionan la base para explorar lo que nos hace únicamente humanos”, explicaron.
El año pasado, el galardón fue para los investigadores David Julius y Ardem Patapoutian, los descubridores de los receptores celulares que los humanos usan para sentir la temperatura y el tacto, recordó la agencia de noticias Europa Press.





























































