El hecho ocurrió en el Consorcio del Puerto de Dock Sud liderado por Carla Monrabal, a quien la empleada menciona como “contradictoria” ya que define a su gestión como feminista. Además, cuenta que tanto ella como el resto de sus superiores no le atendieron el teléfono en medio de su conmoción y que uno de ellos incluso la bloqueó.
“Adrián no me contesta, lo veo en línea y no me lee ni los mensajes; le mandé mensaje a Miguel y me bloqueó y Sergio me dijo que le diga a Camila, para ver si puedo hablar con Carla, pero ya me echaron. Quiero sentarme a hablar y que me digan los motivos, defenderme de lo que me estén acusando, dice ‘mal desempeño’. Me echan sin decírmelo o buscarle la vuelta a solucionar el problema, no entiendo nada, te juro que no entiendo nada”, se lamenta mientras llora. Según cuenta, ni Monrabal ni el resto la atendieron luego de enviarle el telegrama. “No tengo idea de nada, no pude hablar con nadie de arriba, con nadie. Estoy a la deriva, me voy como que laburé mal, entendés?”, insiste preocupada por su reputación e imagen profesional.
Teniendo en cuenta que la violencia de género se basa en la opresión de los sectores subalternizados, como las mujeres, y que se estructura en relaciones asimétricas de poder, el caso es llamativo. Es que la contratación había sido avalada y promocionada por el ministerio de Mujeres de la provincia de Buenos Aires en su campaña Puertos en clave de género. La Ley 26.485 de protección integral de las mujeres tiene como objetivo “prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos que desarrollen sus relaciones interpersonales”. Un despido sin previo aviso ni motivos en la etapa de los tres meses de prueba podría enmarcarse dentro de la violencia laboral e institucional en tanto retarda, obstaculiza e impide el acceso e la víctima a las políticas públicas que en este caso le habían prometido.
El mismo día que ella fue despedida, se firmó allí el Programa “Ganar-Ganar: la igualdad de género es un buen negocio” de ONU Mujeres. Días después, se organizó en el puerto la muestra Oficios sin prejucios, que contó con la presencia de la ministra de las Mujeres, Politicas de Genero y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires, Estela Díaz.
La víctima pedía que le ‘digan algo, que no la echen de una’, y denunciaba: “Queda contradictorio todo lo que decía la mina (Monrabal) de que nos iban a defender, del maltrato laboral o lo que sea. Está siendo contradictoria la mina. Yo no voy a hacer quilombo, no voy a hacer juicio ni nada. Pero dame una respuesta, dame la cara, porque no entiendo, quedo como una gila, y ellos totalmente contradictorios, porque están haciendo terrible campaña con el tema de género. De hecho hoy Carla subió una foto de no sé qué firmó con respecto a lo de género y a las mujeres y hoy me echaron, ¿entendés?”, se indignó.





























































