Ante ese terrible panorama, enfrentó a su marido, quien reaccionó golpeándola y dándose a la fuga de la vivienda que compartían, en la localidad de La Banda, provincia de Santiago del Estero.
Al día siguiente y desde un paradero desconocido, el sujeto le envió a la mujer y a la víctima de abuso sexual sendos audios con un mensaje común: “Perdón por todo, sean felices”. Casi simultáneamente, se radicaba la denuncia ante la Unidad Delitos Contra la Integridad Sexual.
La causa está caratulada como “abuso sexual agravado por la situación de convivencia preexistente en perjuicio de menor” y la investigación está a cargo de la fiscal Ana Azar, quien tiene en su poder la tarjeta de memoria y, según trascendidos, sospecha que el acusado está en la localidad de José C. Paz, donde nació y vivió por muchos años.
“El sujeto continúa en libertad, lo que constituye un grave peligro para otros menores porque, si se observa el contenido de sus videos, surge evidente que su obsesión y perversión está dada en relación a los menores”, declaró a medios locales la abogada Soledad Schejtman, que patrocina a la familia de la víctima. “Trabajamos para acreditar que lo sucedido tiene efectos multiplicadores, tanto para la familia de nuestra asistida como para terceros”, subrayó.




























































