Los padres aseguraron que la profesora era muy exigente y mantenía comportamientos muy inadecuados para su condición de educadora.
En la causa intervienen la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes Nº 2 de Río Gallegos, el juzgado de instrucción y la DDI zonal; quienes establecieron la prohibición de la entrenadora para entrar al club, como así también para dar clases o siquiera se acercarse a 200 metros a la redonda.




























































