“Está comprobado que Zárate no falleció por un problema estructural de salud previo, que no fue advertido en los escuetos exámenes pre quirúrgicos que le practicó Lotocki, ni por culpa de las ambulancias que tardaron en llegar a la clínica, ni porque estaba apurado por ser operado, ni porque intervino la mala fortuna, sino pura y exclusivamente porque, como bien propone el fiscal (por Recchini), el acusado se representó que el paciente podía morir y, aun así, nada hizo para evitarlo”, afirmó el magistrado en la resolución.
Y agregó: “(El imputado) tomó una decisión voluntaria y consciente al llevar adelante la cirugía que desencadenó la muerte de Zárate, la cual incluyó los dos presupuestos que requiere el elemento subjetivo indicado, la representación seria y concreta del peligro de muerte, y su aceptación como un resultado posible. Se representó el alto riesgo de muerte, ya que conocía perfectamente los antecedentes clínicos del paciente”.