Los equipos de la categoría juvenil jugaban un partido correspondiente a la Liga del Sur Riojano cuando una discusión entre chicos de 16 y 17 años se desmadró. En cuestión de segundos, empujones y golpes entre varios jugadores obligaron a interrumpir el juego.
Ante el clima tenso y la imposibilidad de retomar el partido con normalidad, el árbitro decidió suspender el encuentro cuando se jugaban cerca de veinte minutos del segundo tiempo. No hubo detenidos, pero el episodio quedó asentado para su análisis en el tribunal de disciplina de la liga.



























































