Si bien finalmente todo lo sucedido tuvo un final feliz para Noelia, no es justo que sucedan este tipo de hechos con personas que acreditan de manera fehaciente sus patologías, mientras que en otros casos, denunciados públicamente por personal del mismo hospital, los controles son mucho más permisivos.

Noelia Sosa padece diabetes, según comentó a RADIOMETRO, “desde hace 36 años, y desde los 18 tengo nefropatia (complicación grave relacionada con los riñones de la diabetes tipo 1 y 2. También se le llama enfermedad renal diabética), y a causa de eso la presión alta, por ello desde el 2018 tengo problemas en el corazón“.

A la joven le pareció “raro que la gente que estaba ese día en el hospital no supiera de mi situación, ya que cada 2×3 estoy internada por descompensaciones de mi salud” aseguró. Actualmente su estado de salud no es del mejor, y ello hace que lo que le tocó pasar se haga aún más llamativo, máxime si quienes deberían verificar los certificados ni siquiera los leen según el posteo realizado.

En una detallada publicación en su muro de facebook Noelia manifestó todas las peripecias que debió pasar ella, y su madre que la acompañó, para poder acceder a un derecho legítimo como la vacunación teniendo en cuenta su historia clínica.

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