Ramón Murúa es un humilde comerciante que diariamente trabaja sin descanso para poder llevar un plato de comida a su familia y tratar de conseguir algunas cosas con las cuales poder brindarles un mejor pasar, pero quienes son amigos de lo ajeno poco entienden de esto y no perdonan.
En diálogo con RADIOMETRO, Ramón comentó que se levantó “a las 4 de la mañana y mi señora queda acostada, y resulta que ella escuchaba unos trancos, pero ella pensaba que era un chico al cuál le había prestado una garrafa y la iba a devolver cuando vaya pasando al trabajo temprano, pero era algo extraño y cuando abrió la ventana miró y no se veían nadie, pero de repente le pareció que había alguien adentro del auto”.
La esposa de Murúa sintió temor ante lo ocurrido, por lo que dió aviso a su marido, “me dijo que había sentido un ruido en el auto, y que abrió la puerta pero como estaba oscuro no vió a nadie, y cuando salgo afuera e intento sacar la llave deL auto la puerta se abrió sola, y cuando miré adentro no estaba el stereo y ahí me dí cuenta que me robaron”.
Ramón dió aviso de inmediato a los efectivos que se encontraban en el puesto ubicado en la terminal de ómnibus local, que está a media cuadra de su domicilio, tras lo cuál se acercaron por el domicilio para tomar las huellas del calzado de quién cometió el ilícito y los datos del stereo que sustrajeron. Siempre indigna que sucedan estos hechos, pero se potencia cuando las víctimas son humildes trabajadores que solo intentan brindarles un mejor pasar a su familia.



























































