Hasta ese momento, se desconocía el paradero de Mariño y del otro hombre. Empezaron a buscarlos por las inmediaciones y hallaron al otro sujeto tendido en el porche de una casa. También presentaba el rostro totalmente ensangrentado y pidieron rápidamente una ambulancia.
En paralelo, se montó un operativo cerrojo para intentar dar con el agresor, quien finalmente fue interceptado a bordo de un taxi. Tenía las manos llenas de sangre y fue trasladado hasta la seccional Quinta por el delito antes mencionado




























































