El flamante presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, enfrenta una verdadera prueba de fuego con la tragedia humanitaria causada por el fuerte terremoto de 7,4 grados que sacudió el país apenas tres días después de su asunción.

Su presidencia quedará marcada por este golpe inesperado a un mes y medio del doble terremoto de Venezuela que dejó más de 6000 muertos.

Su primera medida fue convocar a un comité de emergencia para atender los daños causados por el terremoto y prestar ayuda a las víctimas. Poco después, declaró el estado de “desastre de carácter nacional” que le permitirá adoptar medidas excepcionales para responder a la crisis.

Por lo pronto, De la Espriella deberá dejar de lado su objetivo prioritario en su agenda presidencial: la lucha contra el déficit fiscal para abocarse a la atención de la crisis.

“Esto va a tener consecuencias sobre los planes de gobierno”, dijo a TN el analista Yann Basset, profesor de la Universidad de Rosario, de Bogotá.

Abelardo de la Espriella enfrenta un comienzo de gestión con una catástrofe
Así como otros presidentes en la región debieron comenzar su gestión con el estallido de la pandemia de covid-19, a De la Espriella le toca ponerse al frente de una tragedia cuyas consecuencias aún no están definidas.

“Es demasiado temprano para tener una idea clara del balance y lo que hay que reconstruir”, dijo Basset.

Sin embargo, para el analista, esta tragedia “va tener consecuencias sobre los planes de gobierno”.

“De la Espriella pensaba congelar el presupuesto apenas empezada la gestión, pero evidentemente es algo que se va a tener que revisar”, indicó.

Este es un punto clave.

Entre los desafíos prioritarios de su gestión, el flamante mandatario ultraderechista privilegiaba el combate contra el déficit fiscal, una espada de Damocles para su gestión heredada del gobierno saliente de Gustavo Petro.

El déficit fiscal de 2025 fue de 6,4% del PIB. Pero la analista colombiana Silvia Otero-Bahamón, profesora asociada y directora de investigación de la Facultad de Estudios Sociales, Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, calculó que se elevará a 7,8% este año.

“Es uno de los más altos del mundo. El tema fiscal es muy complicado porque el gasto del Estado es más grande que sus ingresos, obviamente, y el gobierno actual ha venido navegando esa situación a punta de deuda”, dijo en una reciente entrevista con TN.

No hay dudas de que la tragedia causada por el terremoto no ayudará al nuevo gobierno en sus planes contra el agujero fiscal y la implementación de un duro ajuste. Además, la catástrofe golpea al país en medio de una gravísima crisis sanitaria que debilitó a los principales actores del sector.

“Eso ha conllevado una crisis fiscal y una crisis de pagos, que ha terminado en el deterioro de la provisión del servicio de la población colombiana. Hay muchos aseguradores que están a punto de tener que tomar decisiones radicales, prestadores de salud que están a punto de cerrar, hay muchos retrasos en el agendamiento de citas, de cirugías y cierres de servicios de salud. Entonces hay una bomba social que tiene que ver con la provisión de la salud”, advirtió Otero-Bahamón.

El sismo afectó incluso infraestructura hospitalaria en el epicentro del temblor en la región de Chocó.