La paciencia de los vecinos del departamento Rosario Vera Peñaloza llegó a su límite. Desde el pasado jueves, más de 10.000 usuarios de la empresa de telefonía móvil Personal se encuentran prácticamente incomunicados debido a un servicio que ha pasado de ser deficiente a tornarse directamente paupérrimo.

La falla, que ya cumple casi una semana sin solución, presenta una dinámica insólita y desesperante: la señal, tanto para llamadas de voz como para la red de datos de internet, se cae por completo cada un minuto. Esta intermitencia constante e implacable hace que sea absolutamente imposible mantener una conversación telefónica, enviar un mensaje de urgencia o cargar una página web.

En una economía cada vez más digitalizada, el impacto económico de este apagón de conectividad es devastador. Los locales comerciales de la zona viven jornadas de profunda frustración al no contar con un servicio de internet estable, las operaciones con billeteras virtuales (como Mercado Pago o Modo) y las transacciones con terminales de transferencia se caen continuamente, imposibilitando las ventas.

“Vienen los clientes, quieren pagar la mercadería con el teléfono y no hay forma de que impacte el pago. Perdemos ventas a cada rato y la gente se va molesta. Es imposible trabajar así”, se quejó un comerciante local.

A esto se le suma la parálisis en la actividad diaria de los vecinos: trámites virtuales frenados, estudiantes que no pueden acceder a sus plataformas y la peligrosa imposibilidad de comunicarse rápidamente ante una emergencia médica o de seguridad.

Conocimiento provincial y total apatía
Según información a la que pudo acceder este medio, los representantes de la empresa Personal en la provincia de La Rioja ya tienen pleno conocimiento de la gravedad de la situación. Sin embargo, hasta el momento, la firma no ha emitido ningún comunicado oficial, no ha enviado cuadrillas técnicas que resuelvan el problema de fondo, ni ha mostrado el más mínimo interés por revertir una situación que asfixia a la comunidad.

Los vecinos denuncian que este escenario no es una excepción, sino la gota que rebalsó el vaso: el mal servicio de Personal se ha vuelto una constante cada vez más frecuente en la región, con microcortes y zonas muertas que se repiten semana a semana.

Exigencia de pago sin compensación
Lo que genera mayor indignación en la población es la asimetría de la situación. Mientras los usuarios se ven privados de un servicio básico por el que pagan miles de pesos, las alertas de vencimiento de las facturas siguen llegando con puntualidad matemática.

La empresa no ha contemplado ningún tipo de bonificación, descuento ni compensación automática para los damnificados por estos cortes permanentes. Para exigir el pago del plan están primeros en la fila, pero para brindar el servicio por el que se les paga, desaparecen.

Ante la falta de respuestas por parte de Personal, los usuarios del departamento ya comienzan a organizarse para elevar reclamos masivos ante los organismos de defensa del consumidor, exigiendo que se multe a la prestataria y se restituyan los días sin servicio. Mientras tanto, Rosario Vera Peñaloza sigue mirando la pantalla del celular, esperando una señal que dura apenas un minuto antes de volver a morir.