El salón ya está terminado y continúan las tareas en la cocina y los baños, consolidando un espacio de encuentro para toda la comunidad.

“Es una emoción muy grande ver lo que lograron. Cuando vinimos por primera vez no había nada, y hoy este sueño es una realidad. Es un honor poder acompañar y sumar”, expresó Tere.

Paola, catequista de la capilla, agradeció conmovida el acompañamiento: “Esto es fruto del esfuerzo de todo el barrio. Gracias por estar y caminar junto a nosotros”.