Ahora sólo falta la firma del presidente de Italia, Sergio Mattarella.
Hasta la sanción de esta ley, Italia concedía la ciudadanía a descendientes de italianos residentes en el exterior, entre otros, por Ius Sanguinis, es decir, por filiación o por ser descendientes de italianos que migraron.
En países como Brasil o Argentina, con cuantiosos porcentajes de inmigración italiana, las solicitudes de pasaporte se multiplicaron en los últimos años haciendo uso de la ley que existía desde 1992.
Cómo se puede obtener la ciudadanía italiana
A partir de ahora, quienes soliciten la ciudadanía por Ius Sanguinis tendrán que ser descendientes de primer o segundo grado: es decir, ser nietos o hijos de italianos.
Este cambio afectará los trámites de miles de argentinos porque sólo serán considerados los trámites presentados con documentación completa hasta el 27 de marzo de 2025 antes de las 23.59, hora de Roma.
En otras palabras, sólo seguirán su curso las carpetas que ingresaron al sistema judicial italiano antes de que Giorgia Meloni firmara su decreto y lo publicara en el Boletín Oficial.



























































