Luego, fue consultado sobre la insistencia de Jey al repetir que conoció a Lucas a los 16 años y no a los 14. “Entiendo que tiene que ver con la estrategia de establecer una diferencia de edad en cuanto al consentimiento. Hoy en día poco importa esa diferencia porque de alguna manera ese mensaje naturaliza la relación entre un adulto y un niño”, explicó.
Y, siguió: “Y que tampoco es una relación, es un vínculo asimétrico. Se está normalizando algo que va en contra de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, no solo del Código Penal. Hay otros delitos de corrupción de menores y demás cuando las víctimas son menores de 18 años. Lo cierto es que estaríamos abriendo la puerta a avalar, a justificar, las relaciones entre adultos y niños que claramente que no son consentidas y que podrían tener una innumerable cantidad de consecuencias en la psiquis de los menores que tienen otro desarrollo: no es lo mismo una relación entre dos chicos de 15 que un chico y un adulto que lo duplica en años”.





























































