Dimorphos, situado a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra en el momento del impacto, tiene unos 160 metros de diámetro y no representa ningún peligro para nuestro planeta. Esta misión de “defensa planetaria” sin precedentes, llamada DART (dardo, en inglés), es la primera en probar esta técnica y permitió a la NASA entrenarse para el supuesto de que un asteroide amenace algún día con golpear la Tierra.




























































