Luego aseguró que tuvieron una conversación “muy amable” y que luego recorrieron el museo por casi dos horas y media. “Estuvieron muy participativos, había mucho interés, muchas preguntas, muchas ganas de saber más sobre Ana Frank, sobre el museo, sobre cuáles son nuestros conceptos de trabajo”, evaluó.
Además, destacó que todos tuvieron una “actitud muy honesta, muy humilde, en reconocimiento del error grave” y recordó que le manifestaron que se habían propuesto difundir la tarea del Museo y la historia de Ana Frank.
“Nos dijeron que quieren venir con sus hijos, que quieren hacer que lo que hacemos nosotros se conozca mucho más. Y justamente valorando cuando las cosas tienden a convertirse en violencia y muchos esperan escalada en las agresiones, cómo nosotros pudimos convertir esta situación que, sin quitarle dimensión del dolor, generó una posibilidad para ellos de aprender”, destacó.






























































