Laura Frías vive desde hace varios días ya con Roberto, su pareja, y sus dos hijos de tan solo 3 y 8 añitos en un “rancho” de 2,5 por 2,5 mts. en el lote que poseen en la zona denominada “lotes con servicios” en la zona sur de la ciudad debido a que la vivienda que habitaban ingresó en sucesión y por ese motivo decidieron abandonar la misma para evitar inconvenientes.
Lamentablemente el salir del domicilio que ocupaban y donde no pagaban alquiler, ya que pertenecía a un familiar de Roberto, los motivó a tener que trasladarse hacia donde poseen un pequeño terreno pero donde no hay nada más que algunos blocks que hacen de paredes, y con una estructura realizada en su totalidad con nylon o carpas de pileta viejas, apuntalados por algunos horcones que sirven como columnas para sostener toda la estructura.
En estas condiciones se encuentran desde hace ya varios días con dos pequeñitos, una nena de tres años de edad y un varoncito de 8 que al momento de descansar lo hacen bajo el único amparo de un montón de retazos de plástico, sobrellevando de esta forma las altas o bajas temperaturas que se puedan registrar. No tienen baño, y por ello deben hacer sus necesidades como y donde pueden e incluso improvisaron una cocina donde a las brasas preparan el almuerzo o cena si es que hay algo para comer, ya que según el testimonio de Laura a RADIOMETRO “si mi pareja no realiza ninguna changa en el día nos quedamos sin comida”.
Roberto es changarín, y vive de lo poco que puede ganar con su carro realizando desmonte, limpieza de terrenos o quizás algún trabajo de pintura para el cuál se “da maña” según sus propias palabras. Hasta el momento ninguna autoridad o funcionario se han acercado por el lugar para interiorizarse de las necesidades que la familia, pero fundamentalmente los niños puedan llegar a tener, lo que muestra a las claras el poco interés y la falta de empatía de quienes hoy se encuentran al frente del ejecutivo municipal siendo que existen áreas específicas para este tipo de situaciones.
Por fortuna varios vecinos de nuestra ciudad tras conocer la situación por la cuál se encuentran atravesando se acercaron con mercadería e incluso con calzado para los miembros de la familia, ya que a Roberto se le ha roto el que tenía y se le han formado llagas en sus pies porque aún así debe salir todos los días a buscar el pan para poder llevar algo a la mesa de los suyos. Asentamientos, familias viviendo prácticamente a la intemperie, falta de asistencia social etc., son solo algunas de las muestras que está dejando al descubierto esta pandemia en el departamento, pero mientras tanto se continúa mirando hacia otro lado para evadir la realidad.






























































