Nicolás Allendez es un humilde trabajador de nuestra ciudad que a diario mediante diferentes actividades gana el dinero para solventar a su familia, iniciando su jornada muy temprano con la venta de café en cercanías de una estación de servicio, para luego, en horas de la tarde noche atender un Carro Bar que hasta hace poco tiempo funcionaba sobre la Avenida San Martín, pero que gracias al esfuerzo y empeño de Nico ahora logró alquilar un local frente a la plaza principal donde brinda un servicio más amplio y de mayor variedad a todos sus comensales, sin olvidarse de los tradicionales “choris” que lo hicieron tan popular.

Será tal vez porque conoce del esfuerzo y sacrificio que se debe hacer para ganarse a diario el pan que Nicolás en la noche de Navidad se acercó de manera espontánea por la guardia del hospital local y les llevó a quienes se encontraban trabajando en ese momento comida y algo para beber y que también puedan brindar y levantar sus copas en la Noche Buena. El gesto de Nico fue resaltado de inmediato por el personal que en ese momento se encontraba en el lugar y sin dudas debería limitarse por parte de aquellos que tienen un poco más para dar, aunque muchas veces los desprendimientos no van en base a lo que “sobra” sino a lo “poco que se tiene”, y esto es lo que sucede con este humilde trabajador de nuestra ciudad.

Quizás como vecinos de Chepes deberíamos acompañar estas iniciativas aunque más no sea comprando en los locales que sabemos que realizan este tipo de acciones, aunque la empatía es algo que nace de manera espontánea y no se puede forzar. Ojalá y tengamos muchos más Nicolás en nuestro Departamento, porque si eso sucede sin lugar a dudas viviremos en una sociedad mucho mejor. Felicitaciones.

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