“Los ladrones se distrajeron un segundo y mi señora salió corriendo hacia el negocio a pedir ayuda, pero la ladrona fue a perseguirla“, relató el comerciante.
“Mi tía también se escapó y el delincuente intentó seguirla. En ese momento yo logré romper los precintos, fui a buscar al asaltante y le pegué con un pomo de espuma. Forcejeamos y él me pegó con la escopeta en la cabeza, pero logré sacarle el arma y reducirlo. Se cayó al piso una caramelera y se cortó”, recordó.
La caótica secuencia transcurrió en cuestión de minutos y quedó registrada por las cámaras de seguridad del local. Daniel y su familia lograron reducir al ladrón pero la pareja del delincuente logró escapar en un auto que estaba cerca como “campana” para ayudarles a escapar.
“Los vecinos querían entrar al negocio y lincharlo. Yo lo mantuve reducido en el local hasta que llegó la Policía“, señaló Daniel, quien reconoció que su instinto, aunque correcto, podría haber provocado una situación peor para su familia.
“Actué cuando mi señora salió corriendo y la ladrona fue detrás de ella. Estaba mi familia, mis hijos, algo tenía que hacer. Pero no me la doy de héroe, se pudo haber escapado un tiro“, aseguró.
Efectivos policiales retiraron al ladrón del local y luego se supo que tenía antecedentes penales por amenazas, resistencia a la autoridad, daños, tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil, hurto en grado de tentativa, robo agravado, portación ilegal de arma de fuego y daños calificado.
Ahora está alojado en el penal de Batán, a las afueras de la ciudad de Mar del Plata, imputado por el delito de “tentativa de robo agravado”.




























































