“Entonces, ella empieza a boicotear la terapia planteando una transferencia erótica hacia mí diciéndome que yo le gustaba. Yo le decía que no era una opción romántica para ella, yo estaba en un lugar más cerca al padre y ella seguía insistiendo”, agregó.
Y prosiguió: “Los primeros diez minutos de cada sesión durante dos meses, discutíamos por qué no teníamos relaciones. Un día se ve que vino con todas las pilas puestas, aparte por su historia tenía conformado que todos los hombres eran malos. Necesitaba ponerme a prueba y sacarme de ese lugar”.
“En ese momento me dijo que yo me hacía el canchero porque estábamos vestidos. Y le dije ‘¿Qué querés? ¿Desnudarte?’ y me dice ‘no te controlarías’. Se sacó la ropa, vino sin ropa interior, totalmente desnuda. Y le dije ‘no estoy viendo nada que no supiera antes de que te desnudaras, que sos muy bonita. Ahora por favor vestite’”.
“Y le expliqué ‘yo voy a acostarme con una paciente el día que yo considere que la paciente necesite terapéuticamente tener sexo con su terapeuta, no es tu caso y no creo que sea ninguno’. Y seguimos trabajando, siguió trabajando un tiempo más y seguía viniendo”.




























































