Afuera del palacio presidencial, miles de estadounidenses se amontonaron a lo largo del National Mall, que une el monumento a Lincoln con el Capitolio, para asistir al tradicional espectáculo de fuegos artificiales, que se prolongó por 17 minutos y se replicó en todo el país.
En tanto, 43,6 millones de personas se pusieron al volante para el tradicional asado con amigos y familiares, un 5% más que el récord anterior establecido en 2019 -previo a la pandemia del coronavirus-, cifras interpretadas como un signo de normalidad y éxito, y que para Biden marcó la “fiesta de la independencia del virus”.
“Más de 300 millones de vacunas administradas, subsidios (para apoyar la pandemia) entregados a más de 169 millones de estadounidenses, más de tres millones de empleos creados en la economía estadounidense desde que comenzó mi mandato; hemos recorrido un largo camino, pero esto es solo el comienzo”, afirmó Biden, de acuerdo con la agencia de noticias ANSA.
Sin embargo, la celebración se ve opacada porque el objetivo anunciado por el Gobierno de vacunar al 70% de los estadounidenses con al menos una dosis para el 4 de julio, tomará entre 10 y 14 días más.
Quienes se oponían al evento de la Casa Blanca expresaron su preocupación porque las imágenes de fiestas en todo el país envíen un mensaje equivocado, cuando solo 46% de los estadounidenses está completamente inmunizado contra la Covid-19 y en momentos en que circula la variante Delta del virus, altamente contagiosa.
Los funcionarios de salud pública destacaron que en zonas rurales del país los hospitales están comenzando a llenarse nuevamente, especialmente en Utah, Missouri, Arkansas y Wyoming; mientras que el virólogo Anthony Fauci, principal consultor médico de Biden, declaró a la cadena NBC que las personas no vacunadas ahora representan el 99,2% de las muertes por el virus.



























































