“David Hockney ha estado reinventando la forma en que vemos el mundo durante décadas.Fue un completo privilegio ser pintado por él“, dijo Styles a la revista Vogue.
Hockney aseveró que inicia sus retratos por el rostro, y así lo hizo con Styles quien durante dos días posó frente al pintor, sentado en un sillón de mimbre.
Durante esas dos jornadas, el artista capturó los tonos exactos de rojo y amarillo del cárdigan de rayas que llevaba el cantante, el índigo de sus vaqueros, el brillo de las perlas que le adornaban el cuello, y su flequillo revuelto que distingue a una de las grandes estrellas de la música mundial.



























































