“Le reventaron el ojo. Parte del líquido ocular salió y en el hospital hicieron lo que pudieron con lo que había quedado. Le dieron 11 puntos de sutura dentro del ojo con fines estéticos para no tener que dejarle el párpado cerrado“, dijo Anabella, esposa de Esteban, al portal Infobae.
El miércoles, ella había recibido un mensaje de Noelia, la madre soltera a la que en el chat había calificado como “luchona”. “Mañana a la salida del colegio te cago a trompadas”, le advertía. Y cumplió, concurriendo incluso con su padre, Alberto Morea.
En la puerta del establecimiento, Noelia se le acercó, le preguntó si ella era la Anabella y le propinó una trompada en el pómulo. Luego se fue. La mujer atacada ingresó al colegio y llamó a su esposo Esteban. El hombre, entonces, fue a buscar a su esposa.
“Me arrepiento de haberlo llamado para que viniera al colegio. Deseo con toda mi alma retroceder el tiempo y hacer que fuera yo a la que golpearan y perder el ojo. No él”, comentó al respecto Anabella en las primeras declaraciones tras la terrible golpiza.
“Ellos no sabían que mi marido iba a venir. ¿Para qué estaban en la puerta? Estaban esperando para molerme a palos a mí”, afirmó Anabella a Infobae. Y poco más tarde pasó lo que nunca debió haber pasado. La ofuscación, el enojo, el ataque, vidas que cambiaron para siempre.
En efecto, “la vida nos cambió mucho, muchísimo, para siempre. Mi marido no puede hacer desde ahora un montón de cosas. No va a poder manejar, por ejemplo. Él es comerciante y no va a poder conducir para ir a su lugar de trabajo. Estamos muy conmocionados”, comentó.
Según trascendió, Morea se negó a declarar ante el fiscal Fabricio Iovine de la UFI 1 de San Martín y pasó de estar aprehendido a detenido, acusado del delito de lesiones gravísimas. El juez de Garantías tiene cinco días para resolver su situación.




























































