Y continuó su narración: “No había luz en el pueblo, prendíamos una vela en la noche para poder leer. Venimos de esa época donde no había teléfonos y esas cosas, entonces había que leer”.
“Muy lindo era eso, me encantaba estar ahí porque estaba con mis primos. No me quería volver. No me creían que había edificios de diez pisos”, comentó.




























































