La respuesta de Francisco habría llegado después una pregunta directa de un obispo que pidió consejo sobre cómo actuar en caso de que una persona abiertamente homosexual pidiese ser ordenada como sacerdote. El Papa le habría contestado que, por experiencia, es mejor que no entren en el seminario ya que “suelen mantener una doble vida” que hace que sufran tanto ellos como quienes les rodean.
A continuación, y siempre según trascendidos, Francisco habría dicho la palabra ‘Frocciagine’, un mote despectivo y ofensivo en italiano, equivalente al “mariconeo” o “mariconería” en español. Sin embargo, pidió a los obispos que “acompañen” con “respeto y delicadeza” a los seminaristas rechazados.
El Vaticano aseguró que el Papa no hablaba italiano en su familia, sino piamontés, por lo que no sabía que el término es ofensivo. Según el medio Corriere della Sera, los obispos presentes consultados dijeron que la frase fue recibida “con algunas risas incrédulas” y que “era evidente” que el Papa no era consciente de lo ofensiva que resulta esa palabra en italiano.




























































