El origen principal del problema radica en las corrientes que descienden libremente desde la zona del camino a los Pozos San Carlos. Al llegar al vecindario, el caudal embiste directamente la entrada del sector y golpea de lleno a un grupo de cinco a seis viviendas frentistas. Esta acumulación hídrica destruye el suelo y desborda los accesos, imposibilitando el tránsito vehicular regular. Entre las consecuencias más graves, los residentes denuncian que los camiones recolectores de basura han permanecido prolongados períodos sin poder ingresar a la zona debido al intransitable estado del terreno.
La problemática ambiental se profundiza con la proliferación de microbasurales y la falta de mantenimiento en los sitios baldíos aledaños. La comunidad exige la desmalezamiento y limpieza de estos terrenos abandonados, con la propuesta de transformar dichos predios en espacios verdes equipados para el esparcimiento seguro de los niños del lugar. Si bien recientemente se enviaron cargas de tierra para rellenar baches y emparejar la superficie, los damnificados advierten que se trata de un paliativo temporal que se erosiona por completo con la primera precipitación.
El pedido de una obra hidráulica definitiva
Frente a esta situación, la demanda prioritaria de los vecinos se enfoca en la construcción urgente de cordones cuneta. Esta obra resulta imprescindible para sistematizar el escurrimiento de las lluvias, encauzar el flujo proveniente del camino alto y frenar el avance del agua hacia las propiedades particulares. A pesar de los constantes reclamos tramitados a lo largo de los años sin obtener soluciones definitivas, las familias reiteran el llamado a las autoridades municipales para que se concrete una intervención de fondo que garantice condiciones dignas de habitabilidad.



























































